martes, 26 de febrero de 2019

Insistiré









Los que vienen después en alguna forma nos preceden ya que entienden lo que es vivir en nuestro tiempo y la ventaja que conlleva. No debo sino apuntar las palabras de Fabrice Hadjadj cuando recuerda que "esta es la suerte de haber nacido en estos tiempos difíciles: porque si la palabra "apocalipsis" hablaba de la revelación en la catástrofe, la palabra aubaine (fortuna o herencia inesperada como explica en su introducción) habla de una fortuna inesperada cuando peores son los pronósticos". Aquí el autor citado se acerca a Tolkien, cuando explica lo que entiende por eucatástrofe, evento que presagia todas las desgracias y que de pronto se convierte en su absoluto contrario.






Los que vienen después parecen llevar en las venas el optimismo propio de los vencedores. Me diréis tal vez que esto siempre se ha dicho de la juventud. Pero nuestro tiempo ha prohijado un modo de juventud nuevo, que prescinde de la edad cronológica para establecerse en el corazón. Ya no es necesario tener en cuenta los años transcurridos en una vida; ni las experiencias acumuladas. Quizá todo sea más intuitivo y menos "racional". Pero mucha gente de hoy a la que conviene considerar joven está dispuestas a tantas cosas no para sí mismos sino en función de los demás. Eso exige apertura de corazón, olvido de sí, generosidad.

Iremos repasando las sugerencias de Hadjadj con respecto a lo que denomina "los cinco signos de nuestro tiempo". Creo encontrar en ellos las razones para mantener la esperanza en la humanidad. En el siguiente post hablaremos del fin de progreso y el comienzo de la esperanza.