“Estoy leyendo la excelente antología de Hannah
Arendt «La pluralidad del mundo», que ha publicado Jaume Andreu (Tecnos,
Madrid, 2019) y me han impactado unas palabras de su introducción. Viene a
decir Andreu que «elegir el presente como
suelo en un siglo con la tradición rota, supone que cada generación debe
empezar de nuevo, buceando entre ruinas y abriendo otra vez el camino del
pensamiento». Esta clarividente afirmación puede hacerse de Arendt, quien para comprender el trágico siglo XX en el que le
tocó vivir, se sumergió en las fecundas intuiciones de los pensadores griegos
de hace dos mil trescientos años.
Sin embargo, quizá pueda decirse algo parecido
de nuestros contemporáneos que desconocen casi por completo la historia de Occidente
y viven en el suelo del presente. Para
nuestros jóvenes todo lo que ocurrió antes de que ellos aparecieran en este
mundo viene a ser en última instancia irrelevante. Me impresionaban hace
unos días los grupos de jóvenes airados que derribaban una estatua de Cristóbal
Colón en Richmond, Virginia, y otra de Fray Junípero Serra en Ventura,
California. Estoy seguro de que si hubieran podido leer el «Diario de a bordo
del Almirante» o la historia del benemérito franciscano —que fundó nueve
misiones en Alta California— no lo habrían hecho.
Estudiar historia sirve para aprender a vivir.
Muy probablemente la frase más famosa de George Santayana es aquella que
aparece en las páginas finales de «Reason in Common Sense»: «Aquellos que no
pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Aparece en una
disquisición de Santayana sobre el progreso que no depende principalmente del
cambio, sino sobre todo de lo que se retiene. Cuando el cambio es absoluto
—explica acertadamente Santayana— no hay espacio ni dirección para la mejora; cuando no se atesora la experiencia se
perpetúa la infancia.
Este es quizás el drama de nuestro tiempo: ¡no
hay futuro porque nuestros jóvenes desconocen el pasado! Ojalá, buceando entre
las ruinas como Arendt, seamos capaces de abrir otra vez el camino del
pensamiento".
Pamplona, 16 de julio
de 2020





