lunes, 25 de mayo de 2020

Vida plena


La muerte no es una cosa, ni una persona. No es un acontecimiento. Es un momento que marca el paso de un modo de vivir a otro. Por eso no es exacto que la opongamos a la vida: muerte y vida no son antagónicos. Ni por su duración ni por su naturaleza. Se vive generalmente a lo largo de unos años; se muere en unos momentos.
Muerte es el paso de la vida natural (en la que sientes que estás bien, que respiras, que estás solo o acompañado; en la que tienes perspectivas -de pasado, presente y futuro-; sensaciones) a la Vida sobrenatural que, aunque puede iniciarse en estos años de la vida se consolida como tal después, precisamente en el momento de la muerte.
Si se tiene fe, este aserto es obvio. Si no se tiene, es una posibilidad. En cualquier caso, vale la pena pensar que la muerte es el ocaso de lo presente y la posible eclosión de lo permanente.


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