¿Y la vida? Nos
negamos a pensar si respondemos: un misterio. Vida es eclosión del ser. Allí
donde antes no estabas, empiezas a ser. Puede quedarte aún un camino que
recorrer hasta hacerte evidente (acabas de ser fecundado) pero ya estás vivo. Y
no se puede negar que llegarás a ser lo que la naturaleza se ha propuesto
contigo. No es una posibilidad sino una realidad (que viene de re, es decir, de cosa en el sentido fuerte de la expresión: algo, afirmación frente
a la nada). Como se ha dicho, somos
capaces de hablar de la nada a pesar de tener que afirmar que no es, porque se nos ha hecho evidente el
ser de las cosas de manera que su negación es naturalmente imposible, a no ser
que la neguemos sólo intelectualmente (la niegue la razón). Otra vez, quien
aprueba la realidad de la trascendencia afirmará que la creación no tiene
vuelta de hoja: lo que ha sido llamado al ser no deja de ser jamás. Y el
hombre, sujeto corpóreo espiritual en función de su naturaleza conservará la
vida para siempre.

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